2ª Visita de la IMAGEN DE LA SALETA LLORANDO de los Misioneros de la Virgen de la Salette

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Foto de la 1ª Visita de la IMAGEN DE LA SALETA LLORANDO del 19 de septiembre de 2004.

15 años después de su primera visita regresa a la Parroquia la “IMAGEN DE LA SALETA LLORANDO” de los Misioneros de la Virgen de la Salette, de Silleda, Pontevedra, en Galicia.

2004 09 - 1º Visita Virgen Silleda-3En aquella oportunidad, el 19 de septiembre de 2004, fue recibida por el entonces Obispo Auxiliar de Getafe, D. Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo, junto con D. Fernando Ramírez Puig, en ese momento Cura Párroco de la Saleta.

Origen de esta imagen

Según nos relata el Rvo. Padre Gerardo Comeau, Superior de la Comunidad de los Misioneros de la Virgen de la Salette de Siador, “Esta imagen que fue traída desde Francia, nosotros no la llamamos Virgen Peregrina, ya que no ha ido más que a vuestra parroquia como favor especial. Siempre ha estado y seguido a la Comunidad Saletina por los caminos de España.

Primero residió en Madrid, después en Santa María de Nieva, en Segovia; luego estuvo en Valladolid y desde 1984 en nuestro oratorio privado en el Santuario de Silleda.

Os la dejamos otra vez ahora para que vuestra fiesta y vuestra novena sea más solemne y más bonita. Sois la única parroquia donde esta Virgen Llorando ha querido visitar.”

2ª Visita a nuestra Parroquia

Logo-40-Aniversario

La Virgen viene a acompañar los distintos actos del 40ª Aniversario de la Consagración del Templo Parroquial. Estará con nosotros desde este Domingo 5 mayo hasta el último fin de semana de Septiembre de este año. Así estará presente también en la Novena y Fiesta Patronal del corriente año.

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El entonces Obispo Auxiliar de Getafe, D. Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo, incensando en el Acto de Recepción de la Imagen.

DOMINGO 5 DE MAYO DE 2019

12:00 HS CEREMONIA DE RECEPCIÓN DE LA IMAGEN

Preside D. Ginés García Beltrán, Obispo de Getafe.

“El caso de Cristo” este sábado a las 20:00 hs. en la Saleta a beneficio de Manos Unidas

2018 - El caso de Cristo

Se está llevando a cabo la IX Semana de Cine Espiritual de la Diócesis de Getafe ofreciendo propuestas para indagar y profundizar en la fe. El cine tiene la fuerza de transmitir en apenas un par de horas las experiencias humanas más profundas y universales. En esta ocasión, la Semana de Cine Espiritual apuesta por cintas que traen a la pantalla historias reales.

Este 27 de abril será el momento para “El caso de Cristo”, que narra magistralmente la investigación que el periodista Lee Strobel, del Chicago Tribune, realiza para desacreditar el cristianismo y refutar la conversión de su mujer a la fe. Pero los datos que va conociendo le llevarán por un camino muy distinto. La cita es a las 20.00 horas en la Parroquia Nuestra Señora de La Saleta (Alcorcón).

El pase contará con un coloquio o un foro posterior. El donativo de tres euros por asistente permitirá cubrir el alquiler de la cinta. Las entradas se pueden adquirir 30 minutos antes en el Salón de Actos de la Parroquia.

A favor de Manos Unidas

Desde su primera edición en la Diócesis de Getafe, la Semana de Cine Espiritual ha tenido un carácter solidario. En esta ocasión, se mantiene la misma filosofía caritativa. Esta novena Semana de Cine Espiritual tendrá como protagonista a Manos Unidas, que está celebrando el 60º aniversario de su fundación. Toda la recaudación que se obtenga irá destinada a esta ONG católica.

Fiesta de la Divina Misericordia ¿Cómo ganar la Indulgencia Plenaria?

2019 04 - Cartel Fiesta Divina Misericordia

Indulgencia Plenaria de la Divina Misericordia

El Sumo Pontífice, Juan Pablo II, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la Misericordia divina, por los abundantísimo frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”). Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempañan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el prepósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.

Los sacerdotes que desempañan el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de la Misericordia divina, después de la celebración de la santa misa o de las vísperas, o durante un acto de piedad en honor de la Misericordia divina, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5, 7), al impartir la catequesis impulsen a los fieles a hacer con la mayor frecuencia posible obras de caridad o de misericordia, siguiendo el ejemplo y el mandato de Jesucristo, como se indica en la segunda concesión general del “Enchiridion Indulgentiarum”.

Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.